Mañana será mejor.
- martin barbot
- 3 mar 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 18 mar
¡Un Día de Aprendizaje: Mañana Será Mejor!
¡Hola a todos! ¿Cómo están? Hoy quiero compartirles algo que nos pasa a todos en algún momento: esos días en los que nos sentimos malos padres. SI, hoy es uno de esos días para mí. Comencé la mañana con el pie izquierdo, ¡y no me gusta arrancar así!
La jornada empezó a las apuradas, entre gritos y enojos, hablando de manera que no me gusta. "¡Vamos, vamos, hay que levantarse! ¡Desayunen, desayunen!" ¿Les suena? Todo es una carrera constante: vestirse, cepillarse el pelo, lavarse los dientes. ¡Y ni hablar del repartido y las mochilas! Todo mientras manejo rápido porque estoy tarde, aunque en el fondo quiera charlar.
Pero aquí está la clave: a veces nos enredamos en esa vorágine de tiempo y responsabilidades, y terminamos llegando tarde y sin disfrutar esos momentos tan importantes.
Llegamos al destino, pero no charlamos, no compartimos el desayuno, no disfrutamos de esos momentos juntos.
Pero quiero quedarme con algo positivo. Sí, hoy no fue el mejor día, y está bien admitirlo. Pero es un día más, uno de esos días que simplemente tiene que suceder.
Como suelo decir, a veces se gana y a veces se aprende. Y hoy, definitivamente, estoy en la segunda categoría.
El aprendizaje puede ser crudo, puede doler, puede molestar, pero es valioso. Hoy renuevo mis prioridades. Recuerdo que mi principal objetivo es empezar la mañana con alegría y felicidad. Planifico mis horarios y mi vida en función de eso, pero hoy perdí de vista esa prioridad.
Así que, aunque la tentación de acostarme y cerrar los ojos es grande, el día no ha terminado. Decido cambiar la jugada, ajustar el rumbo y hacer que el resto del día sea mejor que la mañana. Pero lo más importante, mantengo la esperanza de que mañana será diferente. Mañana tengo otra oportunidad para hacerlo mejor, para priorizar lo que realmente importa.
El amor incondicional es clave. Como padres, nos vamos a equivocar; eso es seguro. Pero lo crucial es equivocarnos BIEN, reconocer nuestros errores, pedir disculpas y aprender de ellos. Mañana será otra oportunidad para desayunar más tranquilos, charlar un poco más y recordar que, a pesar de todo, el amor siempre está ahí.
Con un suspiro, pienso en mañana con esperanza. Mañana será mejor que hoy.
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