El rol de los padres en resolución de conflictos.
- martin barbot
- 3 mar 2024
- 6 Min. de lectura
Hola, ¿cómo están? Hoy les quería hablar acerca del rol fundamental que tenemos los papás a la hora de impactar de forma positiva, no sólo en la salud emocional de nuestros hijos, sino en el crecer, en el día a día, en cómo van sorteando los problemas que tienen y la resolución de los conflictos. Veo que hay muchos papás todavía que le temen al que mi hijo se equivoque, le temen a que mi hijo se mandó tal o cual macana y entiendo que los niños son niños y los niños se equivocan, es parte natural, es esperable, es lo que son, son niños, no nacen sabiendo, crecen para equivocarse y aprender y con esta premisa es con la que me quiero quedar, los niños se equivocan y es lo que tienen que hacer y nosotros tenemos que intervenir no para que no se equivoquen sino que tenemos que intervenir para que se equivoquen pero para que aprendan de esa equivocación. Los papás tenemos parte fundamental en el que hacemos con esta equivocación. Es verdad, se equivocó, se mandó una que no se tenía que mandar. ¿Y qué hago con eso? ¿Cuál es mi rol de papá en esa equivocación? ¿Cuál es mi rol como mamá en esa equivocación? ¿Le doy un discurso motivacional, lo reto, lo castigo y queda ahí? ¿O lo hago parte de ese error? ¿Le hago sentir que el error es parte de crecer? ¿Y que lo importante no es cómo me equivoqué, sino qué hago después de que me equivoqué? En mi experiencia, creo que el equivocarse, como ya dije antes, es parte fundamental de ser niño. Y creo que lo importante es que entendamos que como papás podemos... Creo que como papás podemos ser una gente en primera línea y podemos apelar al aprendizaje a largo plazo entendiendo que si bien la equivocación es parte, el hacerse cargo de ese error es lo que lo va a ser el día de mañana un ser humano formado. El hacerse cargo de esa equivocación, el entender que bueno, me equivoqué, ¿por qué me equivoqué? ¿Qué podría haber hecho distinto? ¿Cómo me gustaría actuar la primera vez? ¿Y qué puedo hacer para remediar lo que ya pasó? No puedo borrar lo que pasó, no lo puedo borrar. ¿Pero qué sí puedo hacer para remediar, para suavizar, para entender que si lastimé a otro me tengo que hacer cargo? No me puedo hacer el indiferente, aunque sea un niño tengo que entender que el hacerme cargo es parte de crecer y ahí es donde entramos nosotros como papás. Ahí es donde podemos jugar en primera línea, ahí es donde nos tenemos que poner la 10 y en lugar de ser un árbitro que saca la tarjeta roja en cuanto se equivoca, podemos ser... Y en lugar de ser el árbitro que cuando se equivoca saca tarjeta roja, podemos ser ese coach, ese que acompaña, ese que enseña, ese que motiva, ese que te hace pensar, ese que te hace reflexionar y te hace hacerte cargo, te hace remediar o suavizar la situación y pensar cómo voy a actuar la próxima vez. Esto no nos garantiza que no se van a volver a equivocar o que no van a cometer el mismo error. Lo que sí nos garantiza es que cuando cometan el error ellos ya van a saber que se tienen que hacer cargo. Y ese es el mejor aprendizaje que le podemos dejar a nuestros hijos, que para cada acción hay una consecuencia, puede ser buena o mala, eso ya depende de nuestras creencias, de cómo vemos la vida, hay un montón de cosas, el que algo sea bueno o malo es muy subjetivo. Pero sí les podemos hacer entender que eso, que nos tenemos que hacer cargo de las cosas que hacemos, de que para cada acción hay una consecuencia y que de todas las consecuencias nos tenemos que hacer cargo. Porque la próxima vez van a pensar un poquito más antes de actuar, no te digo que nunca más se va a equivocar, no te digo que nunca más va a cometer el mismo error, pero cuando lo haga va a decir, pucha me tengo que hacer cargo. Esa es la mayor incidencia que podemos generar en nuestros hijos, es el valor que tiene ese aprendizaje lo va a acompañar el resto de su vida. Como papás tenemos la oportunidad de jugar en primera línea, de ser agentes del cambio. Como papás tenemos la oportunidad de influir, de guiar, de acompañar y también... Y también de ser un lugar seguro al que ellos puedan acceder cuando sientan que se equivocaron.
Edicion 1:
¡Hola a todos! ¿Cómo están hoy? Quería charlar un poco sobre el increíble papel que desempeñamos como padres en el impacto positivo en la salud emocional de nuestros hijos y en su día a día. Me doy cuenta de que todavía hay muchos padres que temen los errores de sus hijos, como si cometer un desliz fuera algo terrible. Pero, saben, los niños son niños, y cometer errores es parte de su proceso natural. Creo firmemente en la idea de que los errores son oportunidades de aprendizaje. ¿Qué podemos hacer como padres en esos momentos cruciales?
Imagínense esta situación: tu hijo se equivoca y se mete en un lío. ¿Cómo reaccionamos? ¿Les soltamos un discurso? ¿Los regañamos o castigamos y ya está? ¿O los involucramos en la resolución del problema y les hacemos sentir que cometer errores es parte del crecimiento? Lo importante no es solo cómo nos equivocamos, sino cómo manejamos esa situación y qué aprendemos de ella.
Desde mi experiencia, creo que cometer errores es una parte esencial de la infancia. Lo crucial es comprender que como padres podemos ser guías fundamentales en el proceso de aprendizaje a largo plazo. Es esencial que nuestros hijos comprendan que hacerse responsables de sus acciones es crucial para su desarrollo como seres humanos.
¿Qué podemos hacer para remediar un error? No podemos borrar lo que ha pasado, pero sí podemos enseñarles a nuestros hijos a enfrentar las consecuencias de sus acciones. No podemos ser indiferentes, incluso si son solo niños, deben entender que hacerse cargo es parte del crecimiento. Debemos ser los que están en primera línea, no los árbitros que muestran la tarjeta roja ante cada error, sino los entrenadores que acompañan, enseñan, motivan y alientan a reflexionar y corregir.
Cometer un error no garantiza que no vuelvan a cometerlo, pero sí les enseña a hacerse responsables de sus acciones. Este es el mejor regalo que podemos dejarles: la comprensión de que cada acción tiene una consecuencia y que debemos asumir la responsabilidad de todas ellas. Esto les hará pensar dos veces antes de actuar la próxima vez.
Como padres, tenemos la oportunidad de influir de manera significativa en la vida de nuestros hijos. Podemos ser agentes del cambio, guías comprensivos y un refugio seguro al que puedan recurrir cuando sientan que han cometido un error.
EDICION 2
"El arte de equivocarse: El papel de los padres en el crecimiento de sus hijos"
¡Hola a todos! ¿Qué tal están hoy? Quería hablarles sobre el papel maravilloso que jugamos como papás en la vida de nuestros pequeños. No solo influimos en su bienestar emocional, sino también en su desarrollo diario, en cómo enfrentan los retos y resuelven los problemas. ¿Han notado que muchos papás aún temen que sus hijos cometan errores? Pero PAPIS Y MAMIS, ¡es parte del crecimiento! Los peques son niños y están destinados a tropezar y aprender.
Entonces, ¿cuál es nuestro rol cuando cometen un error? ¿Deberíamos darles un discurso motivador, regañarlos o castigarlos y dejarlo así? ¿O deberíamos involucrarnos y hacerles entender que los errores son lecciones de vida? Lo importante no es solo cómo nos equivocamos, sino cómo reaccionamos y qué aprendemos de ello.
Desde mi experiencia, cometer errores es una parte crucial de la infancia. Lo esencial es que, como padres, podamos guiarlos para que aprendan a asumir la responsabilidad de sus actos. Al comprender por qué se equivocaron, cómo podrían haber actuado de manera diferente y cómo pueden remediar la situación, les estamos enseñando una valiosa lección para su futuro.
No podemos borrar lo que ya pasó, pero sí podemos enseñarles a nuestros hijos a afrontar las consecuencias de sus acciones. No podemos ser indiferentes, incluso cuando se trata de niños. Debemos ser los que están ahí, listos para ser entrenadores que acompañan, enseñan, motivan y alientan a reflexionar. Esto les ayudará a pensar dos veces antes de actuar la próxima vez.
Como padres, tenemos el poder de influir de manera significativa en la vida de nuestros hijos. Podemos ser agentes del cambio, guías comprensivos y un refugio seguro al que puedan recurrir cuando sientan que han cometido un error.
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